Vigorexia o complejo de adonis

En los últimos años existe una gran empatía hacia ser más saludable, lucir bien y realizar ejercicio. La mayoría de los centros de ejercicio han experimentado un aumento en membresías tanto para hombres y mujeres. Las personas ocupadas están cuidando de sí mismos externa e internamente, incorporando el ejercicio como parte de su rutina diaria y preocupados por su nutrición. Pero, ¿qué sucede cuando una persona se obsesiona con su propia apariencia física? Personas que se ejercitan que ya están grandes, poderosos y con los abdominales de acero cortados en cuadritos de 6 o hasta 10. La mayoría de la gente diría que es gigante o es el icono del gym. A veces detrás de toda la masa muscular se encuentra algo más profundo.

La mayoría de nosotros practicamos ejercicio regularmente no sólo para sentirnos bien (aumenta las hormonas de la felicidad o endorfinas), sino también para los beneficios a la salud. De acuerdo a Mayo Clinic (2014), el ejercicio ayuda al control de peso, a combatir enfermedades, mejora el estado de ánimo, aumenta la energía, promueve un mejor sueño, rendimiento sexual y ayuda contra el estrés.

Krauss (2012), dice que el ejercicio es una herramienta para reducir el riesgo de desarrollar demencia porque ayuda a preservar las neuronas. No solo eso sino que ayuda a prevenir la enfermedad de Alzheimer porque actúa positivamente sobre el metabolismo de la glucosa y grasa. La combinación de cardio con ejercicio de fuerza y resistencia, provee los mejores resultados físicos y emocionales. Pero, ¿qué sucede cuando una persona se convierte en fanático de la construcción de masa muscular? Cuando sólo el hacer ejercicio para la salud y mantenerse en forma no es suficiente.

Trastorno dismórfico corporal

“Sin obsesión, la vida no es nada.” John Waters

Una obsesión es buena pero si se convierte en algo no saludable puede poner en peligro nuestro ser. Cuando una persona desarrolla trastorno dismórfico corporal (enfermedad mental crónica), se obsesiona con su apariencia e imagen corporal.

Piensa que hay algo mal con el cuerpo, se siente feo, y necesita que los demás le digan que se ve bien para sentirse contento. En muchos casos, para sentirse bien opta por numerosos procedimientos cosméticos, pero otras veces realiza ejercicios intensamente para tratar de corregir el vacío emocional. Una combinación de causas tales como: anormalidades en el cerebro, antecedentes familiares, cultura, experiencias del pasado y un trastorno psiquiátrico anterior (Mayo Clinic, 2013), lleva a este tipo de comportamiento.

Complejo de Adonis – Vigorexia

Un tipo de trastorno dismórfico corporal conocido como Vigorexia, anorexia inversa o complejo de Adonis, se ha vuelto muy popular entre los amantes del gimnasio, en la mayoría de los casos, hombres.  Para muchos hombres la musculatura es igual a masculinidad. Un hombre con Vigorexia no es la típica persona que busca mantener un estilo de vida saludable o verse mejor. Este es el fisiculturista masculino que se obsesiona con su cuerpo porque es infeliz. Busca esteroides anabólicos inyectables, implantes de pecho y otros procedimientos para alimentar un vacío emocional tan grande que en algunos casos tiene una depresión subyacente. Vigorexia puede ser mal diagnosticada porque hay un gran número de hombres que sólo quieren mejorar su apariencia física para atraer pareja, competir en fisiculturismo u otros propósitos. El problema aquí es cuando se forma un círculo vicioso. De acuerdo con la Universidad de Brown, cuanto más una persona se enfoca en su cuerpo, peor se siente acerca de cómo se ve. Existen una serie de factores que pueden conducir a la insatisfacción corporal que pueden ir desde familia y amistades, hasta situaciones emocionales como diferentes tipos de abuso, discriminación y experiencias sensoriales. Hoy día, las exposiciones como medios de comunicación social (social media), no ayudan debido al aumento en popularidad de la aceptación de la imagen corporal y la idealización de los cuerpos que llevan a un aumento en comparación de una persona con los demás. Un estudio de la Universidad de Stanford demostró que cuando un hombre se siente incómodo y obsesionado con su cuerpo, a veces puede resultar en problemas sexuales y conductas de riesgo.

El doctor Murray, psicólogo clínico, explica que a menos que un hombre reconozca el problema y busque ayuda, el tratamiento puede ser ofrecido. En nuestra sociedad es difícil para este tipo de hombre buscar ayuda debido a la mentalidad no pain no gain y a la masculinidad. De obtener tratamiento, se realiza con las mismas técnicas utilizadas para tratar los trastornos de anorexia. Por otro lado, la investigación de Phillips (2015), en el American Journal of Psychiatry presenta que en general, el trastorno dismórfico corporal se relaciona con trastorno obsesivo compulsivo (OCD), y se beneficia de un tratamiento psicosocial y técnicas de entrevista motivacional para comprometer y retener a los pacientes en tratamiento. Ambos trastornos tienen muchas similitudes, pero también diferencias que aún se encuentran en fase de investigación para encontrar mejores enfoques para los síntomas y las causas subyacentes.

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